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Diario de una Boda: Un día inolvidable (cap. 5)

El último capítulo del Diario de una Boda con Arturo y Vanesa es el principio de su vida juntos como marido y mujer. Hemos dejado a la feliz pareja disfrutar al cien por cien de su momento, pero no podíamos dejar de contaros el culmen de una historia que accedieron a compartir con nosotros hace ya unos meses, haciéndonos partícipes de sus mejores momentos: su compromiso, la prueba del menú, la elección del vestido de novia y las invitaciones.

El día de su boda nos demuestra que, efectivamente, la realidad siempre supera a la ficción. Que aquel 18 de junio iba a ser un “día inolvidable” era de esperar, pero Vanesa y Arturo nos explican aquí los detalles que hicieron posible que todo saliera tal y como siempre habían soñado. “Fue una boda ‘muy nuestra’ y totalmente acorde a nuestra forma de ser y a nuestro gusto. Queríamos que todo el mundo participara y se lo pasara genial… y así fue”.

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Los dos coinciden en que el momento más especial de su día fue cuando sus miradas se cruzaron por primera vez: “Es un día cargado de sentimientos y momentos desde que despiertas por la mañana pero, sin duda alguna, el más emocionante fue cuando nos vimos por primera vez, cuando cruzamos nuestras miradas llenas de felicidad y cariño, rodeados de nuestra familia… Cuando hablamos de ese instante aún se nos humedecen los ojos”.

Vanesa confiesa que le resulta difícil definir ese momento, sólo que sintió que fue algo “mutuo, cargado de amor y felicidad. Cuando vi a Arturo me sentí la persona más afortunada y orgullosa del mundo…”. Arturo se queda con cómo un segundo es capaz de cambiarlo todo: “Yo estaba muy tranquilo saludando a familia y amigos y pensando que no entendía los nervios previos de los que habla la gente, hasta que apareció ella y pasé de 0 a 100. Me inundó de repente una emoción imparable y me sentí feliz no, lo siguiente”.

Era justo lo que merecía esta pareja tan especial que siempre supo que quería hacer de su boda un momento muy pero que muy suyo. Todo, desde el color de la mantelería a las flores del centro de las mesas, cómo se colocaron éstas o la música que sonó daba vida a la historia de Vanesa y Arturo. “Hubo millones de guiños porque al ser una boda personalizada casi todo lo que se hizo en ella tenía un sentido para nosotros”. Vanesa destaca el momento de ron o gin-tonic antes de comenzar el baile, acompañado de postres ‘De Aquí y de Allí’ con dulces típicos de Granada y Madrid. Pero también la botella de vino que había en cada mesa, puesto que se trataba de “un vino que habíamos compartido en algún momento con la gente que estaba sentada en cada una de ellas. Cada etiqueta llevaba el nombre del vino y las personas a quienes lo dedicábamos”.

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Y es que ya sabemos que la felicidad está en esos pequeños detalles que hacen que, por mucho tiempo que pase, siempre sonriamos al recordarlos. Está, por ejemplo, en esa fotografía que ambos se hicieron con la Alhambra de fondo y que simbolizaba ese “pasito más” que daban en su historia. Ese momento sirvió para hacer unas invitaciones muy especiales pero es que, además, fue la forma en que Vanesa sorprendió a Arturo pocas horas antes de casarse: “Yo desayuné con mi padre y después subí a la habitación de mi madre para prepararnos. Disfrutamos mucho entre risas y carreras por las habitaciones del hotel para intentar estar acorde al gran día. Después llegó la fotógrafa, que traía un paquete para mí… ¡era un regalo de Vane!, un cuadro con una carta y con la foto que daba vida a las invitaciones y que ahora adorna el cabecero de nuestra cama”.

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Pero Vanesa no se quedó atrás: disfrutó el día desde que despertó. “Cualquier detalle fue para mí precioso. Recuerdo por ejemplo desayunar con mi madre en la cocina muy temprano, las dos muy tranquilas y a la vez emocionadas hablando de lo importante que era para mí que ella disfrutara el gran día tanto como lo iba a hacer yo. Ya teníamos todo preparado, por fin había llegado el gran día y ahora nuestra única tarea era disfrutar. Poco después me llegó un ramo de flores de Arturo, en la tarjeta del mismo me daba unas pistas para encontrar un regalo que había escondido en mi habitación, ahí compartimos juntos un momento de risas y, por supuesto, no pude evitar emocionarme… y es que es ¡tan bonito el amor verdadero, casarse con esa persona por la que darías todo!”.

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Los Jardines Müller, el escenario perfecto de su boda

Y como éstos, todos y cada uno de los instantes que les regaló su 18 de junio. Como el maravilloso cóctel que disfrutaron en un escenario de excepción, los Jardines Müller. “Teníamos claro que queríamos que la boda fuera de día y al aire libre, y creo que no pudimos elegir mejor. Los Jardines Müller es un lugar precioso, acogedor y muy romántico, o al menos así lo vemos nosotros. Es un lugar que nunca deja de sorprenderte. La gente cree que lo ha visto todo y es que, hasta que no llegas a la barra libre, no descubres que estos grandes jardines se encuentran en el valle, a los pies de la sierra. La naturaleza nos brindó un escenario inmejorable”.

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Un escenario donde esta pareja pudo celebrar tal y como había imaginado una boda única y con multitud de anécdotas que nunca olvidarán. Como cuando Arturo se animó a tocar la batería con la banda para regalarle una canción a la novia haciendo de éste el “mejor concierto” de sus vidas o cuando Vanesa hizo una versión muy especial de ‘Mi gran noche’, de Raphael… El cóctel y los rincones con los que en La Borraja tuvimos la suerte de sorprender a los invitados son otros de los recuerdos que la pareja destaca.

Hoy ambos echan de menos los preparativos de su boda. “Nos da pena que todo pasara tan rápido porque nos lo hemos pasado muy bien preparando nuestra boda. Cuando recibes las fotos vuelves a sentir sensaciones parecidas, te emocionas al verlas y es muy difícil decidir ya que no quieres omitir nada ni a nadie. Nosotros hemos necesitado varios días para la elección de las mismas y en este proceso nos hemos emocionado y nos hemos reído muchísimo”.

Nos lo cuentan relajados, tras haber vuelto de su Luna de Miel y con el recuerdo aún muy nítido de su espléndida boda. Para La Borraja ha sido una suerte vivirlo tan de cerca y que hayáis confiado en nosotros para hacerlo posible y contarlo en este espacio que habéis inaugurado con tanto cariño. ¡Enhorabuena pareja!

 

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